Welcome to the jaguar house

jueves, 10 de febrero de 2011

Oscar: Toy Story 3


Llegó el momento de la animada de este año.

Desde que los Oscar pasaron a tener diez producciones nominadas para Mejor Película, en lugar de las tradicionales cinco, se ha convertido en costumbre dejar un espacio para una animada, lo cual abre puertas a un nuevo debate. ¿Integrar la lista de nominadas a Mejor Película, no hace que quede implícito que ganará la categoría de Mejor Película Animada, para la cual también está nominada? Por ahora ha ocurrido precisamente eso. Toda película nominada a Mejor Película resultó ser la Mejor Película Animada. Entonces, ¿no se convierte en algo redundante pertenecer a ambas categorías? Además, la categoría Mejor Película Animada habla de un tipo especifico de realización cinematográfica (la cual consiste, como bien dice el nombre, en el uso de técnicas de animación), entonces, ¿no deberían tener una categoría las demás formas de realización?

La existencia de la categoría Mejor documental contradice la ultima nombrada, ya que el documental es un género (genera condiciones de previsibilidad en distintas áreas de producción e intercambio cultural, siendo definido tanto por características retoricas, temáticas y enunciativas) pero la película animada no (a pesar de que cumple con características retoricas constantes, tanto las temáticas como las enunciativas varían, y las condiciones de previsibilidad no son permanentes). Entonces, las categorías previamente nombradas ¿diferencian géneros, o tipos de realización fílmica? y si es formas de producción ¿Deberían incluirse demás formas como categoría?

Más allá de ese pequeño inicio de debate, voy a focalizar en la película previamente nombrada.

Toy Story, con su tercera, y muy probablemente última aparición, cierra un círculo que había comenzado hace más de diez años (1995). Seguramente estamos hablando de una de las trilogías más taquilleras y más fieles a su público de la historia. ¿Qué la ha convertido en esto?

La trilogía Toy Story comenzó apuntando directamente a un público infantil. La historia, mas allá de las posibles asociaciones que cualquiera podría hacer con respecto a su infancia, apelaba a personas en esas mismas condiciones, o sea, niños con juguetes. La identificación principal para con el personaje poseedor de los muñecos la realizaban los niños que, en su realidad, poseían juguetes y realizaban acciones similares.

Con el pasar del tiempo, los espectadores iniciales de la saga crecieron, por lo que los realizadores buscaron conservarlos como tales a través de la modificación de los argumentos. A pesar de que la forma narrativa y el estilo se conservaba, la introducción de problematicas mas complejas, propias de jóvenes adultos, marcaba diferencia. Para quienes no lo recuerden, mientras la primera película narraba la competición entre dos personajes por la atención de su dueño (pelea que tranquilamente se podría ver reflejada en el combate eterno entre hermanos para captar el interés de los padres), la segunda entrega presenta la toma de decisión ante una encrucijada, abandonar un entorno por otro que presenta mejores posibilidades (universidad) o permanecer en el hogar, comparable con el pesar de miles y miles de estadounidenses en el momento de decidir si parten a una universidad en diferente estado, alejándose de sus seres queridos, o permanecen en una cercana donde las posibilidades y cualidades de la misma quizás son menores pero el contacto con personas cercanas permanece .

La tercera película continua este desarrollo, y mantiene la formula que ha desarrollado en ambas entregas anteriores. Nuevamente encontramos personajes dulces, cariñosos, juguetes reconocibles por el publico mundial en medio de aventuras contra un/os malvado/s claramente definidos.

¿Qué cambia en esta nueva entrega en comparación a las anteriores? Nada, superficialmente. Toy Story muestra la problemática final para un público compuesto por infantes, y adultos que previamente habían disfrutado de las primeras producciones. Ahora el argumento presenta el abandono del hogar, la separación definitiva con los seres queridos, con un final desgarrador cercano a la muerte. Aclarar las analogías esta de mas.

Queda más que claro que, esta última entrega, fiel a un público expectante de la misma fórmula pero con un argumento adecuado para su desarrollo, cumple con lo prometido. Se le podrá criticar lo reiterativo de ciertas características durante las tres películas, y puede ser que nos quedemos con las ganas de algo un poco mas novedosos, pero la película cumple.

Resaltamos finalmente las numerosas referencias a películas, perceptible en el film. Maravilloso.



Puntaje: 9.5/10 

martes, 8 de febrero de 2011

É un giorno tristisimo... Cristian U, entre el juego y las realidades.

Y se fue. Finalmente fue. Las predicciones eran múltiples, y aunque muchos no lo crean (por la supuesta trivialidad del programa), las emociones también.

Mas allá de las opiniones diferenciales, algo se imponía sin lugar a dudas y era la atención que atraía esta persona. Sea de opositores, sea de "hinchas", las miradas estaban colocadas sobre un solo jugador.
Esa es la palabra clave de esta nota. Jugador.

Una oposición se ha conformado entre los seres externos a la realidad de la casa, y los internos. Después de tantas idas y vueltas, planteamientos, teorías, suposiciones y debates (muchos de ellos retomados y renovados) acerca de la representación (o no) de la realidad por parte de la vida en la casa de Gran Hermano, el primer balance muestra que, a pesar de las supuestas similitudes encontradas por Rial, una diferencia sobresale, y es la consideración del  jugador.
Cuando nos referimos al jugador estamos hablando de una persona con un supuesto trastorno compulsivo, reconocido por la organización mundial de la salud (OMS). O sea, para la cultura dominante, esta característica es considerada un malestar, una anomalía que necesita y que debe ser reprimida y eliminada. Por eso mismo, el estado conforma múltiples aparatos de represion, y por que no, de adiestramiento (ej. grupos de apoyo, rehabilitación, etc.). Sin querer entrar en los múltiples planteamientos de Foucault, que de por si son mas que recomendables, permanecemos en  la dimensión micro de este caso particular.
Dentro de la casa de gran hermano, Cristian atraía las criticas de la mayoría de sus compañeros, salvaguardando a su grupo mas allegado. ¿La razón de las mismas? su constante y obsesivo interés por el motivo principal que los llevo a encerrarse en una casa durante tanto tiempo, el leitmotiv del programa mismo, ganar. Pareció que esa cualidad conllevaba el malestar de los demás. A pesar de lo contradictorio en las intenciones de los diferentes participantes, y las diferentes hipótesis que pueden surgir en cuanto a tácticas se refiere, no hay duda que la queja al jugador participante de un juego, por su cualidad de jugador, parece irónico. Muchas cosas se le puede criticar al discurso, por momento contradictorio, de los panelistas opinólogos del programa, pero el reconocimiento llega en el momento de hacer hincapié en la manera de referirse al programa. "es un juego", muchas veces se ha escuchado.

Pareciera que, repito mas allá de las tácticas que pudiesen emplear los participantes, no comprendieron el carácter lúdico del mismo. En una primera instancia, pensaríamos que los integrantes de la casa reconocen la característica de Cristian como una irregularidad, por lo que pretenderían modificarla o eliminarla/o, como buenos pertenecientes e influenciados por la ideología dominante. Pero algo extraño ocurre en el momento de contraponerlo con su paralelo externo. Las personas ajenas a la casa, representadas a través de un voto semanal (sin contar los múltiples foros y centros de debate a través de la web y otras mediatizaciones), parecen discrepar con la critica hacia el juego compulsivo, y no solo eso, sino que lo incentivan. ¿Como es esto posible? me pregunto como simple espectador. ¿Como es posible que nos encontremos ante tal oposición. ¿Es esto un movimiento contracultural? Pareciera que no. ¿O acaso estamos en un cambio, superficial por supuesto, en el que las adicciones son felicitadas?

Mas allá de las múltiples hipótesis que puedan surgir, de algo no queda duda, el personaje que mas atraía la atención (a mi inclusive) se ha ido. Esperemos que vuelva.

lunes, 7 de febrero de 2011

Radiografía del militante argentino en el s. XXI

Antes que nada, pido disculpas por la precariedad de la redacción, y los múltiples errores que seguramente con el tiempo vaya encontrando y modificando. La falta de tiempo, como ya me tiene acostumbrado, no me perdona, así que, allá vamos.


Después de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, un verosímil se ha impuesto e instalado sobre la superficie argentina: el resurgimiento de la pasión militante juvenil.




Hay que ir por partes.

En primer lugar, si nos referimos a un “resurgimiento” es debido a la existencia previa de dicha pasión, opacada por algún evento o serie de ellos. Los enunciados principales plantean que, la coyuntura actual, en su esfera político-partidaria, posee similitudes con las etapas de presidencias peronistas (obviamente nos referimos a las tres presidencias de Perón, alejadas tanto en la teoría como en la práctica de cualquier otra presidencia que haya intentado utilizar la bandera del peronismo o la definición de su partido en cuestión), en donde como tesis se presentaba la militancia y el apoyo populoso al gobierno. Según lo establecido, la etapa dictatorial posterior a la presidencia de Isabel, presentada como antítesis represiva, conllevo una desilusión masiva para con la militancia activa, enfatizado por los gobiernos pseudoneoliberales y neoliberales posteriores a la dictadura. Pero, como síntesis, en este relato con características dialécticas, se presenta el resurgimiento de la militancia, en este caso juvenil, mostrándose claramente resilientes.

Marx, retomando y modificando a Hegel, planteaba que los hechos de la historia ocurrían dos veces, en primer lugar como tragedia y la segunda como farsa, y eso es lo que vemos actualmente.

La tragedia de la masividad militante en pleno gobierno peronista llevo al fraccionamiento de lo que inicialmente se podría considerar como ideología peronista, dando pie a la conformación de personajes y frentes de diferente tinte ideológico (por momentos más que contradictorios) como ser J.W.Cooke y Carlos Menem, o el frente Montoneros y el justicialismo noventoso. Sumado a esto, el aspecto trágico se ve reforzado por los miles de desaparecidos, muchos por su cualidad de militante peronista, muchos sin excusa alguna.

Ernesto Sábato introdujo la teoría de los dos demonios para criticar, y por qué no juzgar, el papel tanto de las fuerzas armadas como de los sectores guerrillero-militantes, sea la ERP o Montoneros. Mas allá de los múltiples cuestionamientos, en parte por teorías inadmisibles como la previamente comentada, claramente estamos hablando de una masa militante guiada conceptualmente, una masa instruida, una masa en constante interacción con los teóricos mas reconocidos de su época (hace falta solo repasar testimonios de militancia para verlo, como ser los libros de Vazeilles o las biografías de Cooke o Santucho)

Hoy en día, el resurgimiento de la masividad militante se da como una farsa, una población con motivaciones coyunturales, guiados por la euforia generalizada, en pleno situación de lo que Heidegger denomino estado de interpretado. Una masa movilizada, impulsada principalmente por un contexto que los empujaba.

Para referirnos a la propulsión de la masa militante hay que apelar a uno de los constructores de ideología, o reproductores mejor dicho, como ser los medios de comunicación masiva, o, actualmente, los nuevos medios de comunicación. Durante la etapa postmorten del líder del Frente para la Victoria, incesantemente los medios de comunicación han reiterado lo sorpresivo e impactante de la aparición de las masas infestadas con conciencia política. Aparentemente, los múltiples movimientos, protestas, apariciones populares durante los 80’s y 90’s no han tenido, según su consideración, la suficiente magnitud como para ser considerados.

Pero, más allá de este intento de introducción al análisis de las características principales de los militantes contemporáneos, hay que pasar a lo que para mí es el eje central de la crítica a su actuación, y es la falta de marco teórico.

J.P. Sartre había planteado en su extremadamente recomendable “Criticas al marxismo” la diferenciación entre la organización partidaria comunista o proletaria de la burguesa, estableciendo en líneas generales que, mientras la organización burguesa, tal cual como el sujeto burgués, predefine un objetivo absolutamente cortoplacista e individualista, buscando por sobre todas las cosas la proyección de sus intereses ante su presencia. Por otro lado, la organización partidaria comunista se diferencia por su carácter largoplacista y superador de los límites biológicos propio de los pertenecientes a una generación determinada. Entonces, estos últimos establecerán objetivos que se mantendrán a lo largo de un largo periodo, sosteniendo la ideología que los reúne en un mismo lugar, sabiendo que el trayecto recorrido por ellos será continuado por lo siguientes militantes, y así, eventualmente, se obtendrá el objetivo planificado de antemano. A pesar de la precariedad del resumen del artículo sartriano, se ve claramente que el autor circunscribía la diferenciación a ese aspecto planificador. Luego de una interacción prolongada con militantes de ambos extremos, pude corroborar tal planteamiento, pero, propio de la coyuntura argentina, puedo agregar la característica unificadora de los dos grupos de militantes, la ausencia de conocimiento de las bases teóricas partidarias.

No queriendo menospreciar el valor de la acción practica, recuerdo a Lenin y a Althusser, cuando planteaban la necesidad de la consideración (con sus respectivos y necesarios análisis y elaboraciones) de la producción teórica producto de la actividad practica. Lo valoro y lo considero imperativo. Pero, de la misma manera, valoro inmensamente la producción teórica externa al campo práctico. Entonces, ¿cómo es posible, tomando una ejemplificación, que militantes de sectores justicialistas no hayan leído al mismísimo Perón? ¿Cómo es posible, yendo mas allá del simple e inoxidable proselitismo extremo, que se cargue con banderas del che Guevara, se hable de la necesidad de unión latinoamericana con el frente castrista, se elogie a movimientos guerrilleros como el zapatista, desconociendo sus fundamentos y escritos? De la misma manera, y yendo al otro extremo ¿Cómo es posible que me encuentre incesantemente con militantes de frentes marxistas, o al menos autoproclamados marxistas (para un futuro análisis, la debilidad de la autoproclamación ideológica) desconozcan los fundamentos básicos de la teoría marxista, mismo del propio Marx, sea la función del estado, la organización dictatorial proletaria, el materialismo dialéctico y el histórico, etc.?

Son estas ausencias las que vulgarizan la utilización de una categorización tal como marxista, peronista, y demás. La bandera, bien como icono, índice o símbolo, conlleva múltiples interpretaciones de las más variadas. No considerarlas contrae ausencias que debilitan la justificación, las formas y las razones de lucha. La ausencia del marco teórico coexiste con alianzas de los más irrisorias e inconcebibles, como ser las múltiples realizadas por el Partido Comunista argentino.

La teoría sin práctica es inútil, la práctica sin teoría es ciega.

domingo, 6 de febrero de 2011

Oscar: Black Swan

Ha llegado la hora de la obra maestra de Darren Aronofsky.

En su joven carrera, con solo 40 años (poco para el rol de director) y un numero considerable de grandes y reconocidas producciones, Darren Aronofsky ha desarrollado un estilo característico que marca a todas sus películas. El más claro ejemplo, y su obra mas realizada, es este ultimo trabajo protagonizada por Natalie Portman.
Cuando nos referimos al "estilo aronofsky", hacemos referencia a un modo de hacer postulado socialmente como característico de distintos objetos de la cultura y perceptible en ellos, o sea un conjunto de elementos propios de la realización que nos permite identificar sus películas, y relacionarlas automáticamente con su creador. Por un lado, los numerosos, incesantes e incansables travelling de seguimiento, alternando entre delanteros y traseros, hacen al desarrollo de la escena, mostrando los recorridos y los escenarios transitados por el personaje principal. Para quienes han visto la anterior obra de Aronofsky, seguramente recuerden la gran cantidad de veces que nos encontramos de frente a la espalda y la nuca de Mickey Rourke. En este caso ocurre exactamente lo mismo, solo que nos encontramos con la nuca de Portman, y en varias situaciones con su rostro.

Por otro lado, la reincidencia en los planos cortos y reiterativos, junto a los planos largos y sostenidos tales como travelling giratorios alrededor de personajes (sea un ejemplo en esta ultima película las filmaciones de los bailes) son característicos del autor.

Vale la pena destacar también lo desprolijo, intencionados obviamente, de muchos de los planos. Detalle que podría ser propio de la inexperiencia del camarógrafo, en este caso, el momento y la forma de sostener el plano se hace simbólico de la precariedad y la desesperación de las vidas y actitudes de los personajes. Constantemente, y esto es un patrón en las películas de Aronofsky, los personajes se encuentran durante un gran periodo de la película al borde del abismo, y los planos, mejor dicho la forma en la que los planos se realizan, lo plasman.

Hay que reconocer también la gran capacidad, por momentos sorpresiva (ejemplo Rourke), de realización de casting por parte del director. Se ha convertido en una costumbre encontrarnos con que en las películas de Aronofsky se encuentran actuaciones memorables, merecedoras de la denominación al oscar (y cuando no han sido nominados, también han resultado bastante gratificantes). Debo admitir que Portman no es una de las actrices que mas agrado, pero es tal la capacidad del director (recordemos que se trata de quien pudo devolver a la vida a Mickey Rourke) que nos encontramos frente a una muy factible ganadora del oscar.

La conjunción de todos estos elementos hace a la realización de una película hermosa. Brillantemente musicalizada, genialmente actuada por parte de un elenco de primera (no olvidemos la presencia de Vincent Cassel, quien ha demostrado demasiadas veces que esta a niveles sobrenaturales y es capaz de actuar en roles de lo mas variado y junto a directores de primera linea, como ser Gaspar Noe) y perfectamente dirigida, nos encontramos con uno de los caballos de batalla de esta nominación.

Entonces, ¿por que no le pongo un 10 a la película? Es cierto que para el desarrollo, para la evolución de una carrera es necesario el aprendizaje constante, y que el humano aprende a prueba y error, pero lo reiterativo del estilo autor hace que nos encontremos por momentos con algo ya visto. Que no se malentienda, no nos referimos al nivel de la historia. Difícilmente podamos decir que la película es predecible. Pero lo que si resulta predecible es el estilo del autor. Los planos, la utilización del tiempo, la ambientación hace a un estilo fácilmente identificable y posible de analogar con las realizaciones anteriores. ¿Que hubiese sido preferible? Originalidad absoluta, o al menos una menor cantidad de reiteraciones. Pero reiteramos, este detalle solo hace a medio punto, no modificando para nada la consideración sobre la película.

Puntaje: 9.5/10

sábado, 5 de febrero de 2011

Oscar: 127 Horas




Capote, Ray, 127 horas, estas tres películas tienen dos cosas en común. Por un lado, todas son Biopics (dramatizaciones de la vida, o una fracción de ella, de una persona). Por otro lado, casi la totalidad de la narracion de la pelicula gira en torno a un solo personaje. En el caso de la película a la que nos estamos refiriendo, la vida es la de Aron Ralston, intrépido y atrevido aventurero, quien queda atrapado en una grieta de un cañón perdido en la inmensidad desértica de Utah durante 127 horas. La película, al mejor estilo "Enterrado", repasa los momentos de sufrimiento y desesperación vivido por el personaje principal.
Como se ve a simple vista, la historia no presenta peculiaridad alguna. Es mas, haciendo un poco de esfuerzo se la podría comparar con Viven y demás películas de temáticas similares. Pero el elemento que separa a esta de las demás es su dirección, a cargo del cuestionado pero siempre eficaz Danny Boyle (Slumdog Millionaire, Trainspotting, 28 days later). Una constante y variada utilización de efectos de sonido, iluminaciones variadas, momentos filmados al estilo cámara en mano y flashbacks, son algunos de las múltiples herramientas puestas en escena por el versatil director para intentar romper con la linealidad narrativa tipica en la que se podria caer cuando se relata una historia en las que son pocas las fuerzas que chocan, y por lo tanto, pocos ejes narrativos.

Nos olvidamos de una similitud mas entre las tres películas, que no es una característica menor. En los tres ejemplos, el protagonista ha sido candidato (y en las primeras dos ha ganado) el oscar a mejor actor. Y es comprensible. En los casos en que toda la narración de la película gira en torno de las experiencias, situaciones y pesares de un solo personaje, las posibilidades de sobresalir, en el caso de una buena recreación, aumentan. Dificilmente encontramos dos escenas seguidas sin la aparicion del personaje central de la historia. Sumado a esto, una buena performance de James Franco da pie a una nominacion que podria llegar a traer resultados concretos. Eso si, va a tener que luchar duramente frente a contrincantes que vienen pisando fuerte.
Otro beneficio de las biopics, en el caso de las nominaciones para los actores, es que las posibilidades y los recursos con los que cuentan los actores para una representación aumentan, en comparación a los casos en los que la persona a representar es inexistente. Las asociaciones que puede realizar el espectador entre ficción-realidad, las características que harían a la buena actuación (o sea, su carácter realista) resulta mas sencillo de llevar a cabo. Las facilidades para corroborar la actuación/imitación, con respecto al original, posibilitan al espectador habitual juzgar sobre una base mas concreta a los actores. En contraposición, ante la presentación de un personaje enteramente ficticio, el espectador juzga en base a las gesticulaciones, demostración de emociones, etc. lo cual hace mas relativo el juicio.

Puntaje: 7/10



Continuara.

viernes, 4 de febrero de 2011

Falta de tiempo y el oscar

Siempre he sido de los que opinan que las 24 horas del día no son suficientes para realizar todo lo que uno querría. ¿A quiénes perjudicaría agregarle una o dos horas? Si, ya se, soy yo contra los aztecas, el movimiento terrestre y todos los astrónomos del planeta, pero, ¿no sería más beneficioso para todos?
Ahora mismo me encuentro preparando la monografía para historia argentina (mejor dicho evitando hacerla...), leyendo a Eco y a Fernández, y, como frutilla del postre, intentando ver todas las películas y cortos nominados para el oscar, sumados a una serie de participaciones y actividades paralelas que realizo, y que, por suerte, me ocupa menor tiempo (entre ellas, mantener al día mi facebook-portal de noticias, tratar de ponerme al día con un conjunto de series que tenia postergadas, etc.). Seguramente en la mente de muchos aparecerá el siguiente enunciado: "¿para qué miras las películas nominadas al oscar, si sabes que finalmente ganara quien cumpla de manera mas adecuada los parámetros de la industria cinematográfica hollywoodense, compuesta principalmente por la serie de elementos característicos de la película para exportación?. Olvídate, los Coen no van a ganar de nuevo, a pesar de que lo merezcan ampliamente"
Coincido enteramente con quienes quieran plantearme este enunciado, u otros con características similares, pero ¿qué decirles? Una vocecita interna, imposible de enmudecer, repite incesantemente "el reconocimiento del oscar es incomparable".
De un fantasma hablaba Karl al comienzo de su manifiesto, dificilmente se refería al que habita dentro de todos los integrantes de la cultura dominante. Una cultura pequeñoburguesa, liberal, capitalista, competitiva. Una cultura conformada sobre la base de que la victoria por sobre el prójimo, el reconocimiento del trabajo personal por terceros, la retribución producto del incomparable elogio, es el tesoro mas deseado. Nada tiene comparación. Another one bites the dust.


Por esto, y por mi amor hacia el séptimo arte (sumada a mi constante y por momento repudiable autoexigencia incansable), intento conformar un marco teórico (si podríamos llamar marco teórico al corpus de películas seleccionadas por la academia y las múltiples lecturas de textos acordes a la temática) lo mas amplio posible de manera tal que pueda conformar una opinión justificada, y por que no, realizar alguna que otra predicción.




Por ahora, la balanza opinóloga favorece a El discurso del rey, película que narra los intentos desesperados del anterior Duke of York, el rey George VI, para solucionar el gran defecto que lo persiguió desde su niñez, su disfemia, en pleno periodo de entreguerras, y durante la segunda guerra mundial. Película interesante, maravillosamente musicalizada, narrada por momentos al ritmo de las canciones que acompañan a la escena (creando la incertidumbre de si la escena fue planteada sobre la música, o la música sobre la escena, propio de la conjunción adecuada entre imagen y sonido). Actuaciones convincentes, tanto de Colin Firth, de quien hace un tiempo se viene hablando de la posible obtención de la estatuilla, y el inoxidable e inacabable Geoffrey Rush, ganador ya de un premio de la academia.
Por otro lado, la película cuenta con la presencia de la ya reconocida Helena Bonham Carter (El club de la pelea, Big Fish) quien brilla por su ausencia. Poco protagonismo, y en los momentos en que se aprecia su participación pasa desapercibida. Indescifrable, y por momentos inentendible, nominación para el oscar como actriz de soporte.
En una conversación con un conocedor de cine me decía, este es el año en que predomina la forma por sobre el contenido, y esta producción es un ejemplo. La trama, por mas que sencilla, esta establecida de tal manera que las dos horas de películas se convierten en una obra mas que agradable a la vista y al oído.





Continuara.

2011 y cosas

Parecerá extraño comenzar a escribir acerca de las esperanzas, expectativas y demases del 2011 en febrero, pero bueno. Como en la mayoria de las veces se hace lo que se puede y no lo que se quiere, entonces comenzamos ahora.
El 2010 se fue como uno de los mejores años de los que tengo recuerdo por una multiplicidad de factores que no vale la pena desarrollar aqui, y no viene al eje central de la nota/charla/comentario que desarrollo ahora. Pero, dentro de los diferentes elementos gratificantes, un gran vacio se ubica en el centro, cubriendo cual sombra los diferentes elementos expectantes de ser iluminados por el sol de la felicidad, y ese es la falta de producción.
Por esto mismo, el gran objetivo de este nuevo viejo año (si se me permite el oxímoron) es profundizar la producción de material, aunque muera en la exclusividad de mi lectura, y de unos pocos que se interesen en este blog en constante cambio, y levemente estable.
A pesar de ser un gran creyente de la frase, ultimamente muy popular en los diferentes blogs, que dice algo así: you are not smart, you just have internet

pienso que todos tenemos un J.P. Sartre adentro, y todos tenemos la posibilidad de obtener la relevancia y el reconocimiento que en su momento, y el posteridad, supo tener.
Mi objetivo no es vulgarizar el conocimiento, y no quiero decir que toda información sea igual de valiosa, que toda información, producción, o creación deba de ser igualmente valorado, y que los "lideres de opinión" vayan a desaparecer. Sostengo, y sostendré hasta que cambie de parecer que la voz autorizada se mantendrá, pero claramente, la posibilidad de la producción de masa de información, de la difusión de producciones de personas acostumbradas a ser meros receptores o consumidores crea un flujo de información incalculable, dando la posibilidad a muchos de producir como nunca antes habían podido. ¿La muerte del broadcasting? puede ser que si, puede ser que no. Como ya es histórico, los medios, y todo lo que gira a su alrededor se ha ido acostumbrado, acomodando a las variaciones contextuales. Y ahora, con la conformación de prosumidores al por mayor, no es una excepción.
Así que, a los pocos lectores que pasen por aquí, esperen que en cualquier momento vendrán nuevas producciones. Y sus comentarios van a ser mas que recibidos y contestados.

Saludos

Rodrigo