jueves, 10 de febrero de 2011
Oscar: Toy Story 3
martes, 8 de febrero de 2011
É un giorno tristisimo... Cristian U, entre el juego y las realidades.
Mas allá de las opiniones diferenciales, algo se imponía sin lugar a dudas y era la atención que atraía esta persona. Sea de opositores, sea de "hinchas", las miradas estaban colocadas sobre un solo jugador.
Esa es la palabra clave de esta nota. Jugador.
Una oposición se ha conformado entre los seres externos a la realidad de la casa, y los internos. Después de tantas idas y vueltas, planteamientos, teorías, suposiciones y debates (muchos de ellos retomados y renovados) acerca de la representación (o no) de la realidad por parte de la vida en la casa de Gran Hermano, el primer balance muestra que, a pesar de las supuestas similitudes encontradas por Rial, una diferencia sobresale, y es la consideración del jugador.
Cuando nos referimos al jugador estamos hablando de una persona con un supuesto trastorno compulsivo, reconocido por la organización mundial de la salud (OMS). O sea, para la cultura dominante, esta característica es considerada un malestar, una anomalía que necesita y que debe ser reprimida y eliminada. Por eso mismo, el estado conforma múltiples aparatos de represion, y por que no, de adiestramiento (ej. grupos de apoyo, rehabilitación, etc.). Sin querer entrar en los múltiples planteamientos de Foucault, que de por si son mas que recomendables, permanecemos en la dimensión micro de este caso particular.
Dentro de la casa de gran hermano, Cristian atraía las criticas de la mayoría de sus compañeros, salvaguardando a su grupo mas allegado. ¿La razón de las mismas? su constante y obsesivo interés por el motivo principal que los llevo a encerrarse en una casa durante tanto tiempo, el leitmotiv del programa mismo, ganar. Pareció que esa cualidad conllevaba el malestar de los demás. A pesar de lo contradictorio en las intenciones de los diferentes participantes, y las diferentes hipótesis que pueden surgir en cuanto a tácticas se refiere, no hay duda que la queja al jugador participante de un juego, por su cualidad de jugador, parece irónico. Muchas cosas se le puede criticar al discurso, por momento contradictorio, de los panelistas opinólogos del programa, pero el reconocimiento llega en el momento de hacer hincapié en la manera de referirse al programa. "es un juego", muchas veces se ha escuchado.
Pareciera que, repito mas allá de las tácticas que pudiesen emplear los participantes, no comprendieron el carácter lúdico del mismo. En una primera instancia, pensaríamos que los integrantes de la casa reconocen la característica de Cristian como una irregularidad, por lo que pretenderían modificarla o eliminarla/o, como buenos pertenecientes e influenciados por la ideología dominante. Pero algo extraño ocurre en el momento de contraponerlo con su paralelo externo. Las personas ajenas a la casa, representadas a través de un voto semanal (sin contar los múltiples foros y centros de debate a través de la web y otras mediatizaciones), parecen discrepar con la critica hacia el juego compulsivo, y no solo eso, sino que lo incentivan. ¿Como es esto posible? me pregunto como simple espectador. ¿Como es posible que nos encontremos ante tal oposición. ¿Es esto un movimiento contracultural? Pareciera que no. ¿O acaso estamos en un cambio, superficial por supuesto, en el que las adicciones son felicitadas?
Mas allá de las múltiples hipótesis que puedan surgir, de algo no queda duda, el personaje que mas atraía la atención (a mi inclusive) se ha ido. Esperemos que vuelva.
lunes, 7 de febrero de 2011
Radiografía del militante argentino en el s. XXI
Después de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, un verosímil se ha impuesto e instalado sobre la superficie argentina: el resurgimiento de la pasión militante juvenil.
Hay que ir por partes.
En primer lugar, si nos referimos a un “resurgimiento” es debido a la existencia previa de dicha pasión, opacada por algún evento o serie de ellos. Los enunciados principales plantean que, la coyuntura actual, en su esfera político-partidaria, posee similitudes con las etapas de presidencias peronistas (obviamente nos referimos a las tres presidencias de Perón, alejadas tanto en la teoría como en la práctica de cualquier otra presidencia que haya intentado utilizar la bandera del peronismo o la definición de su partido en cuestión), en donde como tesis se presentaba la militancia y el apoyo populoso al gobierno. Según lo establecido, la etapa dictatorial posterior a la presidencia de Isabel, presentada como antítesis represiva, conllevo una desilusión masiva para con la militancia activa, enfatizado por los gobiernos pseudoneoliberales y neoliberales posteriores a la dictadura. Pero, como síntesis, en este relato con características dialécticas, se presenta el resurgimiento de la militancia, en este caso juvenil, mostrándose claramente resilientes.
Marx, retomando y modificando a Hegel, planteaba que los hechos de la historia ocurrían dos veces, en primer lugar como tragedia y la segunda como farsa, y eso es lo que vemos actualmente.
La tragedia de la masividad militante en pleno gobierno peronista llevo al fraccionamiento de lo que inicialmente se podría considerar como ideología peronista, dando pie a la conformación de personajes y frentes de diferente tinte ideológico (por momentos más que contradictorios) como ser J.W.Cooke y Carlos Menem, o el frente Montoneros y el justicialismo noventoso. Sumado a esto, el aspecto trágico se ve reforzado por los miles de desaparecidos, muchos por su cualidad de militante peronista, muchos sin excusa alguna.
Ernesto Sábato introdujo la teoría de los dos demonios para criticar, y por qué no juzgar, el papel tanto de las fuerzas armadas como de los sectores guerrillero-militantes, sea la ERP o Montoneros. Mas allá de los múltiples cuestionamientos, en parte por teorías inadmisibles como la previamente comentada, claramente estamos hablando de una masa militante guiada conceptualmente, una masa instruida, una masa en constante interacción con los teóricos mas reconocidos de su época (hace falta solo repasar testimonios de militancia para verlo, como ser los libros de Vazeilles o las biografías de Cooke o Santucho)
Hoy en día, el resurgimiento de la masividad militante se da como una farsa, una población con motivaciones coyunturales, guiados por la euforia generalizada, en pleno situación de lo que Heidegger denomino estado de interpretado. Una masa movilizada, impulsada principalmente por un contexto que los empujaba.
Para referirnos a la propulsión de la masa militante hay que apelar a uno de los constructores de ideología, o reproductores mejor dicho, como ser los medios de comunicación masiva, o, actualmente, los nuevos medios de comunicación. Durante la etapa postmorten del líder del Frente para la Victoria, incesantemente los medios de comunicación han reiterado lo sorpresivo e impactante de la aparición de las masas infestadas con conciencia política. Aparentemente, los múltiples movimientos, protestas, apariciones populares durante los 80’s y 90’s no han tenido, según su consideración, la suficiente magnitud como para ser considerados.
Pero, más allá de este intento de introducción al análisis de las características principales de los militantes contemporáneos, hay que pasar a lo que para mí es el eje central de la crítica a su actuación, y es la falta de marco teórico.
J.P. Sartre había planteado en su extremadamente recomendable “Criticas al marxismo” la diferenciación entre la organización partidaria comunista o proletaria de la burguesa, estableciendo en líneas generales que, mientras la organización burguesa, tal cual como el sujeto burgués, predefine un objetivo absolutamente cortoplacista e individualista, buscando por sobre todas las cosas la proyección de sus intereses ante su presencia. Por otro lado, la organización partidaria comunista se diferencia por su carácter largoplacista y superador de los límites biológicos propio de los pertenecientes a una generación determinada. Entonces, estos últimos establecerán objetivos que se mantendrán a lo largo de un largo periodo, sosteniendo la ideología que los reúne en un mismo lugar, sabiendo que el trayecto recorrido por ellos será continuado por lo siguientes militantes, y así, eventualmente, se obtendrá el objetivo planificado de antemano. A pesar de la precariedad del resumen del artículo sartriano, se ve claramente que el autor circunscribía la diferenciación a ese aspecto planificador. Luego de una interacción prolongada con militantes de ambos extremos, pude corroborar tal planteamiento, pero, propio de la coyuntura argentina, puedo agregar la característica unificadora de los dos grupos de militantes, la ausencia de conocimiento de las bases teóricas partidarias.
No queriendo menospreciar el valor de la acción practica, recuerdo a Lenin y a Althusser, cuando planteaban la necesidad de la consideración (con sus respectivos y necesarios análisis y elaboraciones) de la producción teórica producto de la actividad practica. Lo valoro y lo considero imperativo. Pero, de la misma manera, valoro inmensamente la producción teórica externa al campo práctico. Entonces, ¿cómo es posible, tomando una ejemplificación, que militantes de sectores justicialistas no hayan leído al mismísimo Perón? ¿Cómo es posible, yendo mas allá del simple e inoxidable proselitismo extremo, que se cargue con banderas del che Guevara, se hable de la necesidad de unión latinoamericana con el frente castrista, se elogie a movimientos guerrilleros como el zapatista, desconociendo sus fundamentos y escritos? De la misma manera, y yendo al otro extremo ¿Cómo es posible que me encuentre incesantemente con militantes de frentes marxistas, o al menos autoproclamados marxistas (para un futuro análisis, la debilidad de la autoproclamación ideológica) desconozcan los fundamentos básicos de la teoría marxista, mismo del propio Marx, sea la función del estado, la organización dictatorial proletaria, el materialismo dialéctico y el histórico, etc.?
Son estas ausencias las que vulgarizan la utilización de una categorización tal como marxista, peronista, y demás. La bandera, bien como icono, índice o símbolo, conlleva múltiples interpretaciones de las más variadas. No considerarlas contrae ausencias que debilitan la justificación, las formas y las razones de lucha. La ausencia del marco teórico coexiste con alianzas de los más irrisorias e inconcebibles, como ser las múltiples realizadas por el Partido Comunista argentino.
La teoría sin práctica es inútil, la práctica sin teoría es ciega.
domingo, 6 de febrero de 2011
Oscar: Black Swan
Ha llegado la hora de la obra maestra de Darren Aronofsky. sábado, 5 de febrero de 2011
Oscar: 127 Horas

Capote, Ray, 127 horas, estas tres películas tienen dos cosas en común. Por un lado, todas son Biopics (dramatizaciones de la vida, o una fracción de ella, de una persona). Por otro lado, casi la totalidad de la narracion de la pelicula gira en torno a un solo personaje. En el caso de la película a la que nos estamos refiriendo, la vida es la de Aron Ralston, intrépido y atrevido aventurero, quien queda atrapado en una grieta de un cañón perdido en la inmensidad desértica de Utah durante 127 horas. La película, al mejor estilo "Enterrado", repasa los momentos de sufrimiento y desesperación vivido por el personaje principal.
Como se ve a simple vista, la historia no presenta peculiaridad alguna. Es mas, haciendo un poco de esfuerzo se la podría comparar con Viven y demás películas de temáticas similares. Pero el elemento que separa a esta de las demás es su dirección, a cargo del cuestionado pero siempre eficaz Danny Boyle (Slumdog Millionaire, Trainspotting, 28 days later). Una constante y variada utilización de efectos de sonido, iluminaciones variadas, momentos filmados al estilo cámara en mano y flashbacks, son algunos de las múltiples herramientas puestas en escena por el versatil director para intentar romper con la linealidad narrativa tipica en la que se podria caer cuando se relata una historia en las que son pocas las fuerzas que chocan, y por lo tanto, pocos ejes narrativos.
Nos olvidamos de una similitud mas entre las tres películas, que no es una característica menor. En los tres ejemplos, el protagonista ha sido candidato (y en las primeras dos ha ganado) el oscar a mejor actor. Y es comprensible. En los casos en que toda la narración de la película gira en torno de las experiencias, situaciones y pesares de un solo personaje, las posibilidades de sobresalir, en el caso de una buena recreación, aumentan. Dificilmente encontramos dos escenas seguidas sin la aparicion del personaje central de la historia. Sumado a esto, una buena performance de James Franco da pie a una nominacion que podria llegar a traer resultados concretos. Eso si, va a tener que luchar duramente frente a contrincantes que vienen pisando fuerte.
viernes, 4 de febrero de 2011
Falta de tiempo y el oscar
2011 y cosas
El 2010 se fue como uno de los mejores años de los que tengo recuerdo por una multiplicidad de factores que no vale la pena desarrollar aqui, y no viene al eje central de la nota/charla/comentario que desarrollo ahora. Pero, dentro de los diferentes elementos gratificantes, un gran vacio se ubica en el centro, cubriendo cual sombra los diferentes elementos expectantes de ser iluminados por el sol de la felicidad, y ese es la falta de producción.
A pesar de ser un gran creyente de la frase, ultimamente muy popular en los diferentes blogs, que dice algo así: you are not smart, you just have internet
pienso que todos tenemos un J.P. Sartre adentro, y todos tenemos la posibilidad de obtener la relevancia y el reconocimiento que en su momento, y el posteridad, supo tener.

