Mucho se ha hablado en los últimos meses sobre la supuesta politización de la sociedad. Se ha llegado a afirmar incluso que la "juventud politizada contemporanea" es asimilable a la de los gobiernos del mismísimo Perón.
Mucho se ha hablado también sobre la utilidad de las redes sociales en manos de los políticos para persuadir a los votantes. Rápidamente podemos afirmar que es más lo que se ha hablado que lo que se ha hecho.
En las próximas lineas intentaré plasmar lo irrisorio que resulta organizar un argumento sobre la politización de un conjunto herterogeneo e imposible de agrupar de personas. Además, explayaré resumidamente las técnicas y la estrategia que han llevado a cabo los representantes políticos en la Web 2.0.
El relato sobre la supuesta politización de la sociedad ha sido adoptado por el sector oficialistas a nivel nacional, a modo de contraposición de lo que fue una época pasada, neoliberal, regresiva y despolitizada. De esta manera, se impone un discurso de recriminación de la época menemista, y de elogio a los logros del actual mandato. No entraré en un debate sobre los beneficios y perjuicios de la politización, porque considero que, antes de hablar de resultados tenemos que ver si el fenómeno en cuestión existe realmente.
El hecho es que no hay forma fidedigna, legítima y comprobable de que realmente "la sociedad", conjunto de personas diferentes cultural y económicamente hablando estén o no más polítizadas. Esto asumiendo que se entiende a lo que el concepto de "politizado" se refiere. Suponiendo que nos referimos a la participación, dialéctica y concretamente, no hay manera de que comprobemos que la sociedad está realmente más politizada. Contamos con técnicas metodológicas como para poder realizar una investigación operacionalizada lo suficientemente como para poder hablar de una conclusión "legítima", pero aún no podremos superar los límites del margen de error y lo inconcreto de las experimentaciones.
Por otro lado, tendríamos que poner en tela de juicio el mismísimo concepto de "politización",usado con tantas connotaciones como sea posible. Sin tener un concepto indicado, definido y aceptado, difícilmente podremos aceptar su utilización como adjetivo.
De la mano de lo anterior, aprovecho el espacio para retomar la tesis que plantea la necesidad de considerar los fenómenos propios de la sociedad atravesados por los medios. O sea, la imposibilidad de pensar en la sociedad contemporanea sin pensar en las maneras en las que los medios la afectan, y como los miembros de la sociedad afectan la funcionalidad y configuración de los medios. En la búsqueda incesante por muestras de la supuesta politización social, no puedo pasar por alto uno de los lugares donde más se puede observar o "escuchar" las voces previamente en silencio. Las redes sociales, como mencionaremos luego, han dado un lugar de expresión a muchos que, anteriormente, no poseían. Las posibilidades para acceder a los medios masivos de comunicación para la emisión de mensajes eran reducidas, quedando en manos de una minoría o élite. Por eso, al poder observar el flujo de mensajes de grandes cantidades de personas que previamente no salían a la luz, podemos realizar hipótesis sobre ello. Hipótesis que serán provisorias, simples, burdas inicialmente, pero hipótesis al fin. La que planteo en este post es que, la politización de la que se habla actualmente está fundamentada en cierto aspecto por los flujos de mensajes base temática política que recorren las redes sociales.
De todas maneras, dejaremos esta hipótesis abierta para un post posterior dedicado exclusivamente a ello.
Por lo dicho, prefiero pasar a un objeto de estudio mucho más concreto y analizable, como es la participación de los políticos en la web 2.0 en general, y en las redes sociales específicamente.
A nivel de dispositivo, no podemos dudar de que las redes sociales permiten una accesibilidad y una usabilidad que los mal denominados medios tradicionales no permitían. Mientras la televisión permite facilidades para la recepción de mensajes, la emisión se ve reducida a quienes cuenten con los conocimientos técnicos y los herramentales necesarios. Por lo tanto, podemos afirmar en primera instancia que, un hecho novedoso es la posibilidad de la emisión de mensajes con el mismo dispositivo por los miembros de diferentes sectores, más allá del capital cultural con el que cuenten (Podríamos mencionar como cercano la experiencia del medio radiofónico, donde los primeros radioaficionados contaban con los conocimientos para emitir mensajes, pero este sector se reduce nuevamente a un conjunto de personas reducidas en comparación a la cantidad multitudinaria a la que nos referimos ahora).
Entonces, obligatoriamente tenemos que afirmar que las cercanías en cuanto a intercambio de mensajes se refiere son desde ya notorias y destacables.
Esto que acabo de aclarar, no parece ser una novedad, y no es mi intención realizar un descubrimiento sorprendente. Lo que si es sorprendente es lo poco que han considerado dichas posibilidades quienes mayor rédito podrían sacar, o sea, los políticos.
Luego de la experiencia Obama, quedó claro que una campaña presidencial puede usar a las redes sociales como herramienta esencial y columna vertebral, tanto a nivel propagandístico como persuasivo. Pero, pasado ya tiempo suficiente como para realizar un balance general de lo ocurrido en el país del norte, los diferentes partidos políticos argentinos no han dado cuenta de tales resultados.
Me tomo el atrevimiento de utilizar como referencia un trabajo realizado por un compañero de la casa, Mariano Legname (@marianolegname), quien realizó el siguiente video describiendo el uso de Twitter por parte de miembros del PJ Federal.
Como se puede ver, el uso de las redes sociales por parte de los políticos es mínima, y cuando se han dignado a utilizarla han pasado por alto la capacidad disruptiva de ellas para con el sistema broadcasting, dedicándose a la simple y lineal emisión de mensajes.
Para otro post no muy lejano en el futuro quedará la existencia o no del intercambio de mensajes en las redes sociales, y la supuesta democratización que ellas trajeron. Por ahora, dedicamos el espacio a un simple repaso por las maneras en las que han sido utilizadas por el sector político.
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